Esta semana que cerramos se ha tornado muy particular porque los partidos políticos, como era de esperar, fueron creando un clima especial en la gente. Reuniones barriales, sucesivos discursos radiales de manera particular, después del fallido intento de debate impulsado por la producción del programa Sin Vueltas el pasado sábado, y que no se concretó porque uno de los candidatos consideraba que no era necesario exponerse a tal situación ya que en teoría estaría ganando las elecciones de mañana.
Una semana que tuvo de todo: denuncias públicas entrecruzadas por parte de distintos candidatos, acusaciones de supuestas violaciones de la veda electoral que se escucharon ayer por la tarde, acusaciones por parte de la Alianza, que podrían convertirse incluso en denuncias concretas ante organismos nacionales en contra de una prestigiosa radio porque al parecer, no habrían permitido el ingreso a los estudios de la candidata Sandra Plaza, Y como broche de oro, los actos de cierre de campaña. Estas convocatorias masivas que siempre fueron tomadas como un barómetro para tener, en teoría, un primer sondeo estimativo de lo que podría el resultado del domingo. Particularmente pienso que no puede considerarse como tal, ya que muchas veces estas convocatorias dependen de la cantidad de personas que los partidos acarrean para impresionar con el efecto que provoca la multitud. A propósito, esta vez nadie habló de las estructuras del Estado utilizadas para dicho fin: cobertura de los medios oficialistas pagados por el estado provincial, con transmisión en directo de canal 9 del acto de Nievas por ejemplo, o los camiones de la municipalidad llevando personas al acto de Milar y Yulán el jueves por la noche. En fin, todas maniobras que al parecer tendremos que adoptarlas como “normales”, porque nadie jamás va a resignar perder algún votos por el simple hecho de cuidar las cosas que le pertenecen al pueblo.
Y finalmente entramos en la famosa veda electoral: esta medida se da de acuerdo con la ley 4.169, artículo 65, inciso h, queda prohibido publicar o difundir por cualquier medio de comunicación encuestas, sondeos preelectorales y proyecciones públicas o privadas referidas a los comicios.
Es en estos momentos de veda, en los que muchas veces se definen las elecciones, más cuando persiste tanta indecisión en la gente, como pasa en Castelli. Porque todos estamos convencidos de que necesitamos un cambio, de que necesitamos autoridades que sean capaces de impulsar desde todos los sectores acciones tendientes a convertir a Castelli en una ciudad moderna, productiva; y por sobre todas las cosas ordenada y segura, pero la gente está indecisa, la gente no tiene confianza plena en los candidatos. Por distintos motivos: uno porque representa a un partido que gobernó 12 años Castelli y lo ha postergado en el tiempo en muchos aspectos, y el otro porque, a pesar de sus grandes propuestas, aún no logra meterse el corazón del ciudadano, y quizás simplemente por expresar tanta avidez por el poder.
José María Cuellar
Una semana que tuvo de todo: denuncias públicas entrecruzadas por parte de distintos candidatos, acusaciones de supuestas violaciones de la veda electoral que se escucharon ayer por la tarde, acusaciones por parte de la Alianza, que podrían convertirse incluso en denuncias concretas ante organismos nacionales en contra de una prestigiosa radio porque al parecer, no habrían permitido el ingreso a los estudios de la candidata Sandra Plaza, Y como broche de oro, los actos de cierre de campaña. Estas convocatorias masivas que siempre fueron tomadas como un barómetro para tener, en teoría, un primer sondeo estimativo de lo que podría el resultado del domingo. Particularmente pienso que no puede considerarse como tal, ya que muchas veces estas convocatorias dependen de la cantidad de personas que los partidos acarrean para impresionar con el efecto que provoca la multitud. A propósito, esta vez nadie habló de las estructuras del Estado utilizadas para dicho fin: cobertura de los medios oficialistas pagados por el estado provincial, con transmisión en directo de canal 9 del acto de Nievas por ejemplo, o los camiones de la municipalidad llevando personas al acto de Milar y Yulán el jueves por la noche. En fin, todas maniobras que al parecer tendremos que adoptarlas como “normales”, porque nadie jamás va a resignar perder algún votos por el simple hecho de cuidar las cosas que le pertenecen al pueblo.
Y finalmente entramos en la famosa veda electoral: esta medida se da de acuerdo con la ley 4.169, artículo 65, inciso h, queda prohibido publicar o difundir por cualquier medio de comunicación encuestas, sondeos preelectorales y proyecciones públicas o privadas referidas a los comicios.
Es en estos momentos de veda, en los que muchas veces se definen las elecciones, más cuando persiste tanta indecisión en la gente, como pasa en Castelli. Porque todos estamos convencidos de que necesitamos un cambio, de que necesitamos autoridades que sean capaces de impulsar desde todos los sectores acciones tendientes a convertir a Castelli en una ciudad moderna, productiva; y por sobre todas las cosas ordenada y segura, pero la gente está indecisa, la gente no tiene confianza plena en los candidatos. Por distintos motivos: uno porque representa a un partido que gobernó 12 años Castelli y lo ha postergado en el tiempo en muchos aspectos, y el otro porque, a pesar de sus grandes propuestas, aún no logra meterse el corazón del ciudadano, y quizás simplemente por expresar tanta avidez por el poder.
José María Cuellar
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