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CASTELLI (José
María Cuellar) – Pasaron 6 meses de la nueva gestión de gobierno, que
después de 12 años recayó nuevamente en manos del peronismo, pero a pesar de
las inmensas expectativas creadas en la comunidad ante las grandes promesas
proselitistas, muy pocas cosas han cambiado hasta el momento.
En plena campaña electoral, con la premisa de contar con el fuerte respaldo económico del gobierno provincial por pertenecer al mismo signo político, el actual intendente Oscar Nievas prometió convertir a Castelli en una ciudad limpia, productiva, segura y ordenada; promesas que con mucha antelación a las elecciones lo posicionaron como el futuro intendente del pueblo porque la necesidad del cambio era imperiosa tras las 3 gestiones consecutivas de Yulán.
En plena campaña electoral, con la premisa de contar con el fuerte respaldo económico del gobierno provincial por pertenecer al mismo signo político, el actual intendente Oscar Nievas prometió convertir a Castelli en una ciudad limpia, productiva, segura y ordenada; promesas que con mucha antelación a las elecciones lo posicionaron como el futuro intendente del pueblo porque la necesidad del cambio era imperiosa tras las 3 gestiones consecutivas de Yulán.
Los primeros 90 días fueron
para acomodar las piezas y organizar el funcionamiento del gabinete. En ese
tiempo se sucedieron numerosas denuncias públicas sobre las condiciones
financieras y patrimoniales en las que quedó el Municipio, una realidad que
nadie puede negar, pero que lamentablemente ninguna llegó a la Justicia para
que se investigue a fondo, lo que nos hace pensar que en definitiva sólo fueron
chicaneos políticos que motivaron a las nuevas autoridades a enviar un mensaje
pidiéndole paciencia a la comunidad. Hoy, cerca de cumplirse seis meses de este
nuevo gobierno, la sensación que deja la gestión del doctor Nievas es que aún
no termina de acomodar los tantos para comenzar a ejecutar su proyecto, pero
mientras tanto ya han renunciado 3 funcionarios a sus cargos por motivos que se
desconocen a ciencia cierta.
Si bien durante las primeras
semanas había indicios de grandes cambios, especialmente en lo que respecta a
servicios públicos con la aplicación de un plan intensivo de limpieza y arreglo
de calles; como así también con el lanzamiento del programa “Oscuridad cero”; las cosas fueron volviendo de a poco a su
“normalidad”, a esa realidad con la que la sociedad de Castelli se acostumbró a
convivir durante mucho tiempo; con calles de tierra intransitables, escasa
iluminación en muchos barrios y un tremendo caos en el tránsito ante la falta
de controles vehiculares. A esto se le suma el grave problema de la inseguridad
casi sin precedentes en Castelli, situación que deberán resolverla junto a las
fuerzas de seguridad y el resto de la comunidad.
El problema fundamental
sigue siendo el factor económico que asfixia las arcas municipales, con
Secretarías y Subsecretarías sin financiamiento propio que les permita encarar
acciones concretas y resolver problemas inmediatos. Esto sin hacer mención a
las inversiones más importantes que inevitablemente tiene que realizar la
comuna, tanto en la renovación del deteriorado parque automotor heredado de la
anterior gestión, como en la realización de las millonarias obras prometidas en
campaña, entre las que se destacan las 200 cuadras de ripios, la pavimentación
de la totalidad de las calles de tierras ubicadas dentro de las 4 avenidas y la
ejecución de obras públicas en general,
entre otras. Si bien existen expectativas
por los 16 millones de pesos que el Estado provincial debe desembolsar para
Castelli por la Ley 6030 tras el fallo judicial, hasta el momento ninguna
garantía existe acerca de los plazos y las condiciones de pago que negociará el
intendente Nievas con el gobierno. No obstante, desde la oposición ya se
encargaron de remarcar que fue el propio sector del nievismo el responsable de
intentar ponerle freno al pago de estos fondos desde un principio, juntamente
con el recurso judicial presentado por el intendente de Quitilipi; como así
también algunos dirigentes aborígenes manifestaron que ese dinero deberá ser
destinado efectivamente en proyectos destinados a mejorar la calidad de vida de
estas comunidades, como lo indica la propia Ley.
Pero el tiempo transcurre y
nada parece ser fácil para la nueva administración de la Capital del Norte. Los
fondos de la coparticipación provincial cada vez quedan más desactualizados con
montos irrisorios que corresponden a un municipio de tercera categoría, cuando
esta comuna ya se ha convertido de primera, básicamente por su crecimiento poblacional; y esa idea
instalada en la gente en el marco de la campaña electoral de “apostar a un
gobierno que esté en sintonía política con la Provincia y la Nación para lograr
el crecimiento de Castelli” todavía no se hace realidad. Para colmo, desde esta
gestión, el Concejo Municipal cuenta con nueve ediles donde los tres opositores
tienen bloques unipersonales, redoblando de esta manera los costos para el
funcionamiento de este importante cuerpo deliberante. Todo está por hacer
aún, las esperanzas no deben esfumarse,
pero la realidad indica que hasta el momento muy pocas cosas han cambiado en
Castelli.
José
María Cuellar
DNI
26.768.352

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